un año después, con clases improvisadas de samba, paseando de madrugada por santiago, sujetándome fuerte. con el corazón a punto de salir corriendo. sin poder explicar, pero sin querer que nada cambie.
" se vio de nuevo tendida en aquel barranco, en la nieve, en medio de un silencio perfecto. tampoco ahora nadie sabía donde estaba; tampoco ahora vendrían por ella; tampoco ella lo esperaba ya..."
"...he venido a despedirme. y a darte las gracias.
- a mí no tienes que darme las gracias
- sí, tengo que darte las gracias. sin ti, yo... no sé lo que hubiera hecho...
...de todas maneras. me hubiera gustado..., no sé..., conocerte en otro momento de mi vida. hubiera estado bien. me gustas y me doy cuenta de que no sé nada de ti.
soviética moscú: donde las grandes avenidas son infinitas, y los edificios grises parecen gigantes venidos de otra época, donde los carteles son imposibles de entender, y la gente va muy deprisa, como en cualquier otra capital, y las pequeñas tiendas crecen dentro de grandes pabellones, incrédulos, aún, ante sus nuevos inquilinos. y los 7 rascacielos, atónitos, contemplan como la ciudad se va llenandode letreros luminosos con marcas de fuera, y hasta los geométricos ladas se sienten fuera de lugar.
zarina san petersburgo: donde las cúpulas doradas sirven de brújula, y los puentes y canales adornan la ciudad con historias de zares, zarinas, amantes y traiciones. donde hasta picasso y matisse viven en un palacio, y los enormes buques de carga levantan la ciudad de madrugada. una gran puerta a europa, más abierta que nunca.