qué tristes son las tardes de otoño! intento que no me pillen en casa... tenía un vecino poeta, pero no lo sabía. ahora está mark, que quiere ser escritor. me va a dar clases de inglés. bien, no?
no sé muy bien como explicarlo.... pero todo allí es más ligero, más leve. la ropa, la comida, la arquitectura,...hasta las relaciones el día a día se desarrolla de una forma suave y tan amable que adoras ese colorido desorden, olvidando estos engranajes perfectos que casi no nos dejan respirar
salgo de casa, en pijama. sólo con las llaves. te acompaño a por un taxi. bajamos la calle, de la mano. como si realmente importase algo. "no vas a volver", repites una y otra vez, con voz de preocupado. eso, como si realmente importase algo.
miras el reloj. está amaneciendo. pones los pies en el suelo, y te estiras, siendo consciente que hoy todavía es siempre. en camiseta, desayunas un bol de cereales. "yo soy" dices bajito. piensas en ser aquella figura de sal que se adentra en el mar, disolviéndose por completo. hoy, nuevamente, hoy empieza todo...